Bienvenido al mundo del ensayo y del error

Dicen que los sentimientos son universales. Que, a pesar de los matices que les busquemos, en su forma básica el amor y el dolor siempre se sienten igual. Por eso no debería flipar cuando escucho una canción y siento que se ha escrito para mi. Pero flipo.

El fin de un viaje infinito-Deluxe

Veo un mundo diferente
Suento que todo ha acabado ya
Demasiados años (meses) en ninguna parte
Demasiados viajes a ningún lugar

Me falta valor para encender la radio
Todas las emisoras han cambiado su dial
Tengo miedo a lo que pueda encontrar
Unos buscando respuestas
Otros ya la han encontrado
Viejas estrellas de la tele
Y el nuevo Calamaro
Nuevas flores que amanecen
Viejas hojas que caen

Bienvenido al mundo del ensayo y el error
Bienvenido al mundo del amor y de la llaga

Novedosas formas de viajar sin moverse del lugar
Eternos planes para obsesos del futuro
Vueltas y más vuletas a un camino circular
Predicadores, pecadores
prometedores sin palabra

Ilusiones del futuro, amenazas del mañana
Nuevas flores que amanecen
viejas hojas que se caen

2 comentarios en “Bienvenido al mundo del ensayo y del error”

  1. sólo hay, linda Lisa, una mezcla posible (más allá del beneficioso predicadores-pecadores) que altere más ese viaje infinito deluxe: la puta-beata (recomendable en la letra de “Anidando Liendres” del gran Enrique Bunbury.disculpe, nuevamente, la locura existencial (dimanante del trabajo) que asola mis vivencias y que me aparta de la escritura (que no de la lectura) de este referenciable (y referenciado) egoblog.siempre que una comunicación (algo estridente y notablemente difícil de comprender) se lanza hacia un mundo equívoco (en los receptores), la imaginación crece, hasta límites insospechados.continúo con ganas de volver a disfrutar una noche de sushi y vino con Ud…sea buena…abrazos (y rosas)

  2. ¿Un “gracias por el comentario” sonaría redundante a estas alturas?Me halaga, de nuevo, que pierda el tiempo en mis pensamientos. Y me agencio la virtud de apartarle del comprometido ajetreo laboral por unos minutos. Algo que, por suerte, he hecho desde siempre. Me temo que distraerle de sus responsabilidades es mi fuerte…¿Sushi y vino? Una combinación difícilmente rechazable, la verdad. Pero me permito una exigencia innegociable. Añadir una pizca de buena conversación y algo de risas. Un abrazo fuerte

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