Cambios

Suenan las guitarras que anuncian el cambio. Los tapones que llevas en tus oídos han perdido su efectividad con el tiempo y puedes escucharlas muy bajito, como un sonido opaco que escarba el material sintético en dirección a tus tímpanos. Las odias, siempre llegan a contratiempo. Ahora que estabas tranquilo, ahora que todo lo malo funcionaba correctamente, como un engranaje perfecto de problemas con los que seguir viviendo. Y, cuando tenías la producción de dolores de cabeza bajo un estricto control, vienen a avisarte. La melodía suena y suena, cada vez más clara, cada vez más fuerte. Quieres llorar, como un niño al que van a cambiarle de escuela y dejará a todos sus amigos atrás, como un cachorro al que han encerrado, como un bebé encaprichado. Quieres gritar basta. La adaptación al medio se te hace cuesta arriba, siendo el medio un torbellino de cambios constante. Quieres sentarte sobre una bicicleta estática y seguir pedaleando. Pero las guitarras no te lo van a permitir. Te cae todo de golpe, no sabes ni por donde te están llegando los cambios. Esquivarlos es imposible y chocan contra tu cuerpo que debe sacar energía de donde no creías tenerla. Y esa energía, cuyo origen ni conoces ni entiendes, es el combustible de la potencia que dirige tu cuerpo hacia un lugar nuevo. Te has llevado contigo el único equipaje que te permites, una maleta cargada de miedo e inseguridad. La abres y te vistes con todo lo que pillas, crees que algo de eso te va a proteger, como un traje de superhéroe. A estas alturas ya deberías saber, y sabes, que a los cambios les importa poco lo que hagas, van a por ti, sea cual sea tu capa protectora, o en este caso, tus múltiples capas protectoras. Llegados a este punto, tus opciones son reducidas. La melodía ya se ha instalado dentro de ti y te sorprendes a ti mismo tarareándola. Querías luchar pero de repente ya no hay opción. Y te das cuenta de que no se está tan mal en este nuevo lugar, algunos problemas crónicos se han convertido, por arte de magia, en oportunidades y tienes una nueva energía en el cuerpo que eres capaz de transformar en motivación. Estás en una nueva posición de salida y sientes, aunque no sea del todo verdad, que el contador se ha puesto a cero. No querías salir de tu cómoda incomodidad, pero ahora que estás un paso más allá, ves lo absurdo que era quedarse allí.

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