La fugacidad de las cosas buenas

Sólo recuerdo que sonaba Standstill de fondo. Porque en aquella casa, durante un tiempo, sólo sonó Standstill de fondo. Fue inevitable terminar asociándolo todo a esas canciones. Y es inevitable volver a los recuerdos ahora escuchando esas canciones. Me rasgan la piel como uñas impacientes por aliviar el picor. Y te proyecto en la oscuridad. Estás en mí. Eres el primero en aparecer cuando la sensibilidad me acucia. Vuelvo a las bucólicas noches de primavera, casi verano, cuando en silencio escuchábamos música. Y nos mirábamos sin necesidad de decir una palabra, y lo decíamos todos en esos intensos momentos de silencio. De fondo, la melancolía musical te embellecía aún más. Y durante un ínfimo periodo de tiempo, en comparación con toda una vida, lo nuestro fue de verdad, perfecto, único e incomparable.

Deja un comentario

Suscríbete a nuestra newsletter

Suscríbete a nuestra newsletter

Te mandamos todas las novedades de Mejorquebien Ediciones a tu correo.

You have Successfully Subscribed!