Supongamos que…

Supongamos que tengo una caja….una de zapatos, pongamos. Dentro hay una sudadera, un reloj, una entrada que nunca se llegó a usar, un papel con un mensaje bonito…y algunas cosas más. Está debajo del escritorio, detrás de un ventilador. Supongamos que hace una semana me propuse llevarla a Correos y enviarla lejos. Y pongamos que no pude hacerlo. Digamos que me paralizó la decepción de creer que estaba abandonando una lucha importante. Un reto que había empezado tiempo atrás y al que me costaba renunciar. Supongamos que lloré mientras empaquetaba los mejores recuerdos y pongamos que desplegué mis ejércitos a muerte en la que fue la última batalla.

Supongamos que gané aquel enfrentamiento final y ahora…tengo las reliquias del amor pasado en una caja de zapatos.
Suena triste sí, aunque lo cierto es que no lo es.

Deja un comentario

Suscríbete a nuestra newsletter

Suscríbete a nuestra newsletter

Te mandamos todas las novedades de Mejorquebien Ediciones a tu correo.

You have Successfully Subscribed!